ANOTACIÓN N° 2931

Ahora que el espejo es la hoja de papel en que te obligas - por la aceptación voluntaria del mandato externo de escribir físicamente - y no hay otra cosa que la devolución de tu imagen como la de un hueso tras la cadena trófica de la muerte en el Serengueti, se hace duro sostener la mirada. Se echa de menos el abismo y duele en el orgullo - como haber puesto una coma en este cuajo.