O la entelequia de las caracolas marinas
Que cantan lo que no habitan - en la jaula
Que golpea con deditos de topo la esperanza
De que el canario dé el queo de la muerte que expira
Desde el corazón la montaña excavada y cuyo cuerpecito troquela
Como incrustado en la chapa del fondo de la caja
Junto a cáscaras de pipas y excrementos - mientras
Topo se azufra y se carda la peluca de Merezco y es ésta
- Erinias cada vez va a ser poco - inventamos los cuartos
En el carillón de propósitos para tontos de baba en esta Nochevieja eterna