ANOTACIÓN N° 2935

Mente ahogada en el amarillo del perro de Goya durante cuarenta minutos más de veintisiete horas. Cada minuto. Cada segundo. Esa mente es la tuya y es un perro. Hundiéndose. En ese amarillo el cristal con tu antiguo nombre crece. Una llamada. Cincuenta y tres minutos compartidos con otra voz. Una que ha masticado veinticinco años el cristal de tu antiguo nombre y que te llama por el nuevo. Nadie coge un libro. El infinito en un junco. Nadie lo abre por donde la octava parte de un folio con el menú basal del cinco de junio de un hospital lo tiene marcado. Capítulo diecinueve. Cuatro últimos párrafos. Es frágil y duró el cristal. El perro aguanta la cabeza un día más en el amarillo del cuadro. Un día más. Eso es todo. Nadie lo sabe: tu nombre no es antiguo. No existe. Eso es todo. Un día más. Aquí. Ahora. Agradece.