Silencio que se cuenta a pulgadas. Filos en el aire que se exhala. Ojos en los dientes que escudriñan las vísceras del mirlo de la casa. El sueño de los pulpos o el ib en el cielo que pesa la balanza. Las frases como espinas de la brea y en la brea, que acaban teniendo música porque lo que cae en la duración todos sabemos qué dios es y lo que hace con su padre y con sus hijos.