ANOTACIÓN Nº 2822

A la mañana caminar por y bajo el gris funcional frío castellano que se extiende de la nueva biblioteca a la casa. Pararse un cigarrillo. Echar el humo al cielo ancho de plancha sucia. Cielo de Goya. En esta ciudad sólo hay dos cielos: en ambos están Goya y Velázquez. Grises en grises y amagos de azul de ánimas huecas pasadas por esparto estraza o pómez. Cultivar un infierno en dos ya patentados: el Infierno frío feo y aburrido de los griegos. Y a ése echarle el ricino del Infierno cristiano de una Europa que hace cuarenta años un calvo por la tele ya dijo que había muerto. Por el desagüe marcha la rosa: el Infierno sólo existe para el que lo sufre. De cualquier forma en cualquiera de los tiempos verbales. No se gana ni se encuentra. No hay juicio ni mérito. Es porque estás en él. Despachado replegarse al repeluco que se siente por los orgullosos de la mondaraja del Esfuerzo y los Eurekas fabricados por una olla a presión. Ir con la plancha y poner en cursiva universal los filósofos alemanes del XIX orinaban sentados y malamente. Humores y cálculos