4:47. Entras en Despierta con el peso de haber tenido cientos de nervaduras delante de los ojos. Dentro de los ojos. Pesan sin recuerdo desde el Sueña. A Despierta te han clavado los nervios. Electricidad y estructura. Peso y arco en tensión. El vértigo privado. La caída hacia adentro. La formulación del mundo que existe tajada por las digresiones de los mundos sincopados, de los arrastrados, de los que empujan como émbolos de hipodérmicas que acabarán siendo el juguete de niños que saben perfectamente con lo que juegan y por eso lo llaman hay que saber por dónde y hasta qué. Y a eso se reduce la vida, como una salsa de concurso de famosos que se superan o se rompen y se suicidan. Hemos llegado hasta aquí y desde la calle meten bulla una pandita de adolescentes que regresan manchando de guasa y peligro la acera de la Avenida de los Rosales y a los coches que, cada 30 metros, tienen que parar por un semáforo y quedarse al alcance de los pibes segundos ante pasos de cebra vacíos. Cada parada una interacción y una moneda que no se ve, pero que yo imagino que sube y baja girando en la posibilidad hasta caer en el evento. Uno de los chicos se arranca y le echa una patadita por peteneras a un SUV blanco que hace amago de bajar la ventanilla. Se nos afila el colmillo y nos sube el M y me pregunto cuántos años tengo en el bailaor de ahí abajo, parte de las únicas rosas que hay en toda la Avenida de los Rosales. Dentro de unas horas, se pudrirán para ser alumnos, asalariados en prácticas, freelance de comercios minoristas que pueden trabajar en porciones de kilo o de gramo. Distinto tipo de uso de la bolsa y forma de llevar a cabo el contacto, el negociado y la transacción. A todo esto, ya se ha hecho de día y hay cambio de guardia: empiezan a pasar bastoneros, corredores y ciclistas, que nunca tengo claro dónde y a qué van. Segunda galletita rosa de Clorazepato. Me encanta el sabor a hierro por la mañana: sabe a memoria. Repite conmigo la navalagamella tiene siete navalagamellitos: navalagamellito uno, navalagamellito dos, navalagamellito tres. Eres tan malo como tonto. Como todos los que leemos algo en esto.