El río es devoración. A todos los niveles. A todos los ritmos. Las manos del cerebro escriben en su máquina el canto del capibara: ¡Oh Anaconda parda / Con el pozo del tiempo / En el amarillo de tus ojos qu. Y sin dejar que termine de configurarse el contenido en la pantalla – el glitch es detectado. Corregido. Rehecho antes de –: ¡Oh el capibara que canta / A la Anaconda parda / Que se eleva por el cielo interior de la tripa / por la inflamación de su canto / Y ve pasar las nubes que no son otra cosa / Que movimientos peristálticos / La Anaconda es el río / El capibara es el reflujo en el verbo sin estómago. Y así gira la llave. Así se cierra. En la deformidad del bit